jueves, octubre 30, 2008

JAUME I, AMIC i AMAT: las mujeres y el rey.


Montaje-encargo de la presente edición del Festival Medieval d’Elx. Dirige Juanjo Prats, antiguo presentador en Canal 9 y hoy actor en la popular serie “L’ Alqueria Blanca”. Quizá por ese motivo se encontraba allí prácticamente todo el reparto de la misma. En otros créditos vemos nombres ilicitanos, lo cual es bueno para que la ciudad no se desligue de este tipo de eventos. En la producción ejecutiva (que no sé muy bien qué es eso), Pepe Miravete, en las coreografías, Silvia Montesinos, alguna actriz caratulera como Emma López, etc.… Vemos políticos satisfechos campando a sus anchas por entre los pasillos y butacas, más rostros conocidos del canal autonómico. Fotos, autógrafos… Lo más parecido al glamur que veremos en Elche por mucho tiempo, vamos.
La excusa este año un espectáculo en torno a la figura del Rey Jaime I, todo ello a través de las mujeres que pasaron por su vida, desde su propia madre hasta la última amante que tuvo antes de morir, pasando por la que quizá sea la que más ha trascendido al ser su mujer legitima: la reina Violante de Hungría.

Escenografía sencilla, prácticamente se limita a un enorme busto del rey omnipresente en todo el espectáculo y que hace las veces de aposento, torre de homenaje, etc. Al fondo, contra una enorme pantalla blanca los músicos que, con sus melodías, servirán de nexo de unión entre las diversas escenas que se irán desgranando durante el trascurso de la obra.
Desde el primer momento de la representación, su director muestra sus cartas. Vamos a ver un espectáculo “bonito”, fino, hecho con evidente buen gusto y que va a arriesgar más bien poco. Y es que el calificativo que mejor puede definir este encargo es precisamente ese, el de bonito.
La estética es el elemento mejor cuidado de este espectáculo, con una iluminación francamente espectacular que inunda la escena con cuadros hermosísimos donde las cuatro actrices (Pepa Miralles, Emma López, Elena Serrano y Paula Berenguer) hacen un trabajo encomiable salvo algún que otro titubeo comprensible en un estreno absoluto (como muy bien se encargaron sus responsables de publicitar), y se desenvuelven perfectamente con un texto a veces excesivamente denso. La música en directo es otro elemento a tener en cuenta con unas acertadas melodías que contribuyen a transportarnos a una época ya lejana para todos nosotros.

Y sin embargo, teniendo en cuenta todos estos elementos, ¿cómo es posible que al final me deje tan indiferente este montaje? A pesar de la correcta puesta en escena, de la bella iluminación, del estupendo trabajo actoral sales del teatro con una sensación de “deja vu” realmente molesta.
Los motivos pueden ser muy diversos. El principal, a mi humilde entender, es la reiteración. Como digo, vistas un par de escenas vistas todas. Repite hasta la saciedad los mismos recursos escénicos y una termina pidiendo la hora a pesar de que es evidente que nos regala algunos momentos muy buenos. Es verdad que se utilizan mil y un recursos: proyecciones, animación, un pelín de danza... Pero todo ello, si no se estructura adecuadamente puede llegar a producir un efecto de cansancio y que el espectador se limite a pensar: "anda, mira que bonito", para que al los tres segundos ya vuelva a retomar el hilo de sus pensamientos. Y es que seamos sinceros, la figura del rey Jaume I podrá ser muy venerada en Valencia capital pero aquí nos la repantinfla, no sé si porque esta zona ha sido eminentemente republicana tradicionalmente hablando o porque el carácter ilicitano es muy "peculiar". El caso es que esa "loa" constante a la figura del monarca ababa por hacerse inevitablemente cargante.
La música podría haber sido un elemento apropiado para estructurar este espectáculo pero está completamente desaprovechada en la trama. Hubiera sido un magnífico recurso si se hubiera encontrado más integrada en la puesta en escena y con el trabajo de las actrices. Pero no; ese aspecto va por libre, podríamos sacarlo de escena y colocarlo en una iglesia como mero concierto y ninguno de los dos espectáculos (el teatral y el musical) se resentiría demasiado. Una magnífica oportunidad perdida. Eso afecta también a las coreografías que prácticamente se limitan a una sencilla danza de las cuatro actrices con unas pequeñas pértigas, y algún que otro movimiento más estilizado. Todo esto unido evidencia una dirección correcta pero fría e impersonal que se apoya en demasía en diversos elementos (actrices, iluminación, texto, música) pero sin lograr un perfecto ensamblaje de todos ellos. Con lo cual no se logra ese plus de alegría, de frescura que le hubiera venido tan bien al conjunto. Y es que parece que para hacer un gran espectáculo referente en el Festival (y fuera de él) es necesario aburrir soberanamente al respetable. Aquí esa sensación no es tan descarada como en otras ocasiones aunque bien es cierto que si hubiera durado media hora menos nadie se lo hubiera recriminado.

A pesar de ello, y para acabar al fin en positivo, un espectáculo mucho más digno que anteriores experiencias similares con otras tantas personalidades históricas relacionadas con la cultura valenciana y que ya tuvimos la oportunidad de ver (y sufrir) en ediciones pasadas del Fesival. Ahí quedan para el recuerdo (mejor para el olvido) horrores como los dedicados a Tirant Lo BLanc o Ausiàs March por poner sólo dos ejemplos. Aquí, Prats logra un espectáculo que difícilmente entusiasmará demasiado, pero del que, igualmente, se le pueden sacar pocos inconvenientes de peso. Eso ya es un logro dentro de la reciente historia del Festival.

"Jaume I, amic i amat" se representó en el Gran Teatro de Elche el 24 de Octubre de 2008.

1 comentario:

basterrak dijo...

No lo vi, pero un perolo en escena siempre será bonito :)