
Así reza la sinopsis del esperado regreso a los escenarios del grupo ilicitano Calandraca, después de su espectacular gira por los certámenes de teatro con su anterior proyecto. “Huéspedes” no es sino una adaptación libre de la popular pieza teatral de Agatha Christie “La Ratonera”, aunque, viendo el resultado, bien podría haber sido cualquier otra cosa dado que de la obra original apenas toman su premisa argumental.
Con este montaje podríamos decir que Calandraca se reinventa a sí mismo, da un arries
gado giro de 180 grados y rompe con todos los esquemas a los que nos tenía acostumbrados hasta ahora. Algunas lenguas maledicentes podrán decir que con ello, lo que Calandraca demuestra es que es un grupo que no tiene personalidad propia (algo por otro lado complicado cuando no se cuenta con director fijo), que no ha sido fiel a sí mismo, que se meten en terrenos que le son ajenos, etc, etc, etc.

La opinión de esta Lengua Bífida es que Calandraca ha dado con la tecla justa para hacer un buen montaje y, de paso, dar un salto cualitativo con respecto a su anterior y discutible trayectoria.
Y es que “Huéspedes” es superior a todo lo anteriormente hecho por muchos aspectos pero principalmente por su cuidadísimo apartado técnico, con una selección musical, una escenografía, maquillaje, vestuario y diseño de iluminación que son, sin duda, el plato fuerte de esta obra. Todo ello orquestado con criterio y unidad formal, algo muy difícil de lograr a tenor de otros espectáculos realizados por otros grupos ilicitanos.

Sorprende que Xavier Rico, su director, haya escogido un texto tan poco propicio a este tipo de experimentos. Se me ocurren sólo dos motivos por el que se haya inclinado a versionar la popular pieza. Uno, que de este modo el grupo se beneficie del tirón popular de este título (más de cincuenta años ininterrumpidos en cartel en Londres y similar éxito allá donde se ha estrenado) y Dos, que este haya sido una imposición del grupo a su director. En cualquier caso, Rico demuestra doblemente su inteligencia sabiendo librarse de la esclavitud que supone la puesta en escena de una obra de “salón” y, de este modo disimular el punto débil de este grupo: sus intérpretes.
Y es que en “Huéspedes” la forma lo devora todo: al texto y a los actores, que ceden sus propios cuerpos y voces al servicio de un envoltorio de lujo. Pero la operación le sale redonda. La plasticidad de la obra, su ritmo interno, su cromatismo, todo ello inspirado en el teatro oriental, es tan fascinante que no importa que al finaliza no hayas visto la popular pieza de misterio de la escritora inglesa; la sensación, aun así, es la de haber visto un buen espectáculo que trata con respeto al espectador.
He mencionado anteriormente a los intérpretes. Difícil es destacar a

“Huéspedes” se representó en L´Escorxador el pasado día 14 de Febrero y en el Gran Teatro el 29 de Marzo.
(Fotos: eselx.com)