lunes, enero 15, 2007

"EL REY LÍO", un Shakespeare para todos los públicos.

Debido a que el pasado viernes, 12 de Enero, se representó en el Gran Teatro “Un Drama de Calderón” de la misma compañía y director de “Un Enemigo del Pueblo”, he decidido posponer la crítica de esta última, hacer una conjunta de ambas la semana que viene y adelantar la correspondiente a "El Rey Lío" de la CRC.

Pepe Miravete regresó hace unos años a Elche con la aureola de haber triunfado como director y productor en Barcelona. Y en verdad disfrutó de un gran bombazo con “Makinavaja, el último chorizo” (¿les suena, verdad?) interpretado por el gran Ferran Rañé. Parece ser que ese éxito no se repitió y terminó dando con sus huesos de nuevo en Elche. De hecho recuerdo haber sufrido "Caradecuero", su último montaje antes de regresar, que mostraba una franca decadencia en todos sus componentes (empezando por un Albert Pla absolutamente carente de cualquier función vital en escena). A partir de ahí continuó su Compañía de Repertorio Contemporaneo (CRC) en nuestra ciudad junto a Xavi Rico, otro ilustre veterano de la escena ilicitana, con la sana intención de reverdecer viejos laureles. “Laurel y Hardy van al cielo” de Paul Auster fue, si no recuerdo mal, su primera colaboración dirigidos por José Marín.

A partir de entonces Miravete ha seguido al frente de la Compañía hasta nuestros días. Sinceramente, sus espectáculos como director siempre me han parecido bastantes flojos. Ni el gusto para la puesta en escena ni un minimo rigor en el trabajo con los actores han sido precisamente sus signos de identidad (todavía recuerdo el “Fuera de Quicio” que dirigió para Calandraca hace unos años, donde parecía que todos y cada uno de sus elementos estaban elegidos directamente para atentar contra el buen gusto de los espectadores). Más sangrante resultó su puesta en escena del “Tirant Lo Blanc”, un espectáculo que se gestó para ser la estrella del Festival Medieval d´Elx de aquel año (1998, si no recuerdo mal) y pasar a los anales de la historia del mismo. Y a fé que lo consiguió. Nunca un espectáculo teatral hizo correr tantos rios de tinta y tantas conversaciones a su alrededor. La gente se preguntó durante semanas cómo era posible que los organizadores hubieran dejado estrenar semejante engendro que los espectadores contemplamos estupefactos, sin dar crédito al cúmulo de errores, descoordinación y miseria que se presentaba ante nuestros ojos. Quedó bien patente que ese elefantiaco proyecto le vino grande por todos los costados.
Digo todo esto a colación de que “El Rey Lío” me parece precisamente su mejor montaje en mucho tiempo. Y me resulta chocante por que es esta una obra “de cámara”, humilde de planteamientos, sencilla en sus pretensiones y casi redonda en su resultado final. Justo lo contario de los anteriores montajes mencionados.
Y es que, visto que Pepe Miravete es un hombre de teatro válido (nadie le puede negar a estas alturas su experiencia) pero tremendamente descuid
ado, un espectáculo de pequeño formato, como es este, resulta a la postre el más adecuado para él. Un montaje que no le debe suponer un gran despliegue de ensayos, trabajo, sacrificio y concentración. Es posible que el hecho de que el autor del texto participe activamente como actor en el montaje también haya contribuido a que Miravete ponga mayor interés en su puesta en escena. Pero como ya digo, estas no son sino impresiones personales de mera espectadora de sus trabajos y cualquiera que conozca personalmente su forma de trabajar podrá fácilmente desmentir o corroborar estas reflexiones.

Aquí nos encontramos ante una adaptación libre del clásico de Shakespeare, “El Rey Lear”, al que se le ha dado una estética y desarrollo de cuento infantil. La trama está simplificada y algunas partes de la obra han sido profundamente transformados (el rey, por ejemplo, se enrola aquí en un circo en lugar de realizar su solitario deambular por el desierto), pero en cierta medida, se logra mantener parte de la grandeza del texto original. Los elementos escenográficos son pocos y sencillos pero muy efectivos y la iluminación adquiere verdadero relieve por su trabajado diseño. El vestuario también contribuye a darle ese espíritu de fábula con moraleja final. Las canciones, pues se trata en realidad de una comedia musical, no son demasiado machaconas y ayudan al desarrollo de la trama.
En cuanto al cuadro interpretativo, francamente, impecable. Miravete es un actor más que solvente (ya lo ha demostrado en anteriores trabajos) lo cual me afianza en la idea de que la inspiración es mucho más útil para el trabajo actoral que para el de dirección donde prima más la reflexión y una dinámica de trabajo más concienzuda. Arropándole, tres intérpretes que no desentonan lo más mínimo. Silvia Montesinos es una de las actrices más polifacéticas de la escena ilicitana. Baila bien, se defiende cantando, es una estupenda coreógrafa, una buena directora y en el escenario hasta casi parece guapa. Recuerdo algunos trabajos suyos con alumnos de instituto y puedo decir que es de las pocas que han hecho que merezca la pena ver una obra de estudiantes (si exceptuamos a los chicos del “Oscar Martín” y alguna que otra excepción puntual). Vicente De Ramón (además autor del texto) y Elisabeth Sogorb están también espléndidos en sus roles más secundarios.

No obstante, es precisamente esa humildad de planteamientos el único "pero" que se le puede hacer a la obra. Se nota que se han esforzado tanto en acercar el texto shakesperiano al público adolescente que resulta demasiado futil, blanda, para aquellos que deseamos ver algo más “cañero”. Pero esto no es algo de lo que debamos acusar al montaje que, como digo, deja bien claras sus intenciones desde el comienzo: lograr un espectáculo, ameno, ligero, pero capaz de enseñar a niños y adolescentes una serie de valores tales como la generosidad, el respeto a los mayores, la tolerancia.... Sólo por eso ya merecería mi simpatía. Si además está bien contado y con un buen acabado, como es el caso, miel sobre ojuelas.
("El Rey Lío" fue representada en el Gran Teatro de Elche el 30 de Noviembre de 2006)
Próximas críticas: "Un Enemigo del Pueblo" y "Un Drama de Calderón" de Atrote Teatro y la Cía. Clásica de Comedias.

10 comentarios:

Jose Luis dijo...

No la he visto, pero he trabajado con Pepe, en el Tirant Lo Tot hice de Espercius...mi escena tendría que haber durado 7 minutos y duró 18...y ni Bea, ni Anna ni yo (que eramos los afectados en la escena) tuvimos nada que ver, así que con eso he dicho todo. Como muestra, es la escena en la que aparecía el dragón desde la Mutua...estuve desde las 16.00 a las 21.00 horas un día esperando a ensayar la escena del dragón, ensayo que nunca llegó. Del Tirant me llevo una relación de 3 años, un montón de amigos y saber que los actores ilicitanos podemos trabajar en equipo y dejarnos la piel sin historias ni malos rollos, para mi eso fue lo importante, aunque los medios no justificaran el fin, e hiciera daño (aún tengo amigos que tienen pánico al teatro después de tirarse 4 horas viendo "aquello")

En cuanto a Silvia, también he trabajado con ella y hasta aquí puedo leer. Sólo diré que a Pepe lo quiero mucho...

:)

63019863 dijo...
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Lengua Bífida dijo...

Bueno, para ser un comentario de alguien que ha trabajado con Miravete, no has desmentido nada de lo que he dicho en cuanto a su poca capacidad para coordinar un espectáculo.
Yo sufrí esas 4 horas (bueno, en realidad después de los primeros 30 minutos nos lo tomábamos ya a cachondeo todo y hasta el final no estábamos seguros de si se trataba de una macabra broma) y aun hoy día todavía siento repelús cuando veo un espectáculo en la Plaza del Congreso... Lo de Silvia no lo he cogido (pero suena a cotilleo, cuenta, cuenta XD...)

Jose Luis dijo...

Veamos:

1) No desmiento nada ni afirmo nada, tu hablas desde tu experiencia como espectadora, yo como la mía de actor/director. Son dos realidades completamente distintas, yo sé mejor que tu que se cuece en bambalinas, pero tu asistes al teatro con una disposición distinta a la mia. En el caso concreto del Tirant, Pepe SI primó unas escenas sobre otras y unas interpretaciones sobre otras, y eso junto a 4 meses de ensayos (pocos) y que se quería hacer TODO y sin gastar UN DURO pues tiene ese resultado...nosotros vimos lo que iba a pasar, e hicimos piña entre los actores pasara lo que pasara...me quedo con eso, como dije.

2) No me gusta especialmente fomentar los cotilleos y soy más cauto con el mundo del teatro, al que siempre se le ha achacado eso. Y de Silvia no hablo desde hace mucho tiempo, porque normalmente no suelo hablar de la gente que no tiene nada que ver ni con mi vida ni con mi forma de ver las cosas.

:D

Lengua Bífida dijo...

Jajaja... No te pongas serio, hombre, que lo de los cotilleos era sólo una broma. Lo que pasa es que como a la mayoría sólo os conozco de escenario para fuera, pues eso, no me entero de vuestros asuntillos. De todos modos reconoce que hubiera sido más "cauto" sencillamente no mencionar a la susodicha, jeje...

Saludos!

Jose Luis dijo...

Es que yo, por fortuna o por desgracia, no me caracterizo por ser muy cauto que digamos...también será pq no tengo nada que ocultar

:)

Besos

Lengua Bífida dijo...

Eso está pero que muy bien; un chico transparente y cristalino...

Shitenno dijo...

radiopatio... pareceis dos niños...

Jose Luis dijo...

Es que somos dos niños...y que dure!

Lengua Bífida dijo...

jajaja... eso, eso...
XD