
La segunda semana de la Muestra me resultó un calvario todavía mayor, sobretodo por el hecho de que comenzó con un nivel esperanzador y poco a poco fue cayendo a niveles lamentables.
El lunes 24 tuvimos la ocasión de ver el otro gran texto de la Muestra, tras el “Bodas de Sangre” de Hey tú teatro. Se trataba de “UBÚ REY"de Alfred Jarry, un texto ya clásico que se considera un antecedente directo del teatro del absurdo que después autores como Ionesco o Beckett se encargarían de afianzar. La ob
ra critica, entre otras cosas, la corrupción que el poder ejerce sobre las personas y como la ambición puede hacer que el hombre sea capaz de las peores acciones, algo a lo que, desgraciadamente, estamos muy acostumbrados. La obra, puesta en escena por el grupo Celda 1009, se sostiene merced, como digo, a este excelente texto. No obstante, como espectadora, no pude librarme durante toda la representación, de cierta sensación de dejadez por parte de su director. Soy admiradora del trabajo de Garzón, sin duda un nombre fundamental en la escena ilicitana. Por eso esperaba mucho más de esta versión. No termina de acabar bien el producto. Se limita a ofrecerlo con corrección pero sin la pasión e inventiva que otras veces ha ofrecido su director. Da la sensación que se desentiende con la obra a medio hacer. Y con ello nos tenemos que conformar con la chispa de algunos actores y algún que otro acierto aislado. Una lástima porque daba la sensación que con algo más de trabajo se podría haber visto un buen montaje.
“LA JAULA” a cargo de Ni una palabra debió hacer, me imagino, las delicias de la mayoría de los adolescentes. El texto, del propio director, Javier Murcia, intenta acercarse al universo de autores como Sartre o Camus. Evidentemente estos no suponen referencia alguna para el público joven y si, como presumo, fue un montaje del gusto del gran público fue más por su temática parecida a algunas populares películas estrenadas en los últimos años más que por sus similitudes con estos autores existencialistas o con el mismísimo Kafka. Pero Murcia no es Sartre y el texto resulta demasiado literario, acartonado y con algunos recursos demasiado simplistas. El reparto no ayuda precisamente a hacer más creíble las situaciones aunque es evidente que lo intentan. Pero no lo es menos que carecen de recursos suficientes para hacer creíble este texto, ya de por sí forzado y es por ello que caen a menudo en la sobre actuación. No obstante, la inclusión de algunas escenas de danza, la adecuada escenografía e iluminación y el loable intento de querer contarnos algo con cierta enjundia hacen de este montaje uno de los más respetables de la Muestra. Y así se lo hizo saber el público.
El lunes 24 tuvimos la ocasión de ver el otro gran texto de la Muestra, tras el “Bodas de Sangre” de Hey tú teatro. Se trataba de “UBÚ REY"de Alfred Jarry, un texto ya clásico que se considera un antecedente directo del teatro del absurdo que después autores como Ionesco o Beckett se encargarían de afianzar. La ob

“LA JAULA” a cargo de Ni una palabra debió hacer, me imagino, las delicias de la mayoría de los adolescentes. El texto, del propio director, Javier Murcia, intenta acercarse al universo de autores como Sartre o Camus. Evidentemente estos no suponen referencia alguna para el público joven y si, como presumo, fue un montaje del gusto del gran público fue más por su temática parecida a algunas populares películas estrenadas en los últimos años más que por sus similitudes con estos autores existencialistas o con el mismísimo Kafka. Pero Murcia no es Sartre y el texto resulta demasiado literario, acartonado y con algunos recursos demasiado simplistas. El reparto no ayuda precisamente a hacer más creíble las situaciones aunque es evidente que lo intentan. Pero no lo es menos que carecen de recursos suficientes para hacer creíble este texto, ya de por sí forzado y es por ello que caen a menudo en la sobre actuación. No obstante, la inclusión de algunas escenas de danza, la adecuada escenografía e iluminación y el loable intento de querer contarnos algo con cierta enjundia hacen de este montaje uno de los más respetables de la Muestra. Y así se lo hizo saber el público.
El miércoles, 26 corrió a cargo de uno de los grupos más populares de nuestra ciudad: Asprella Teatre. SU obra era“ORXATA I AIGUA CIVÁ” y en ella siguen siendo fieles a la tradición de ofrecernos unos entremeses con costumbres, lenguaje y entorno típicamente ilicitano. Aunque las situaciones no estaban exentas de gracia y que la humildad de la propuesta despierta las simpatías, es evidente que no estamos, ni de lejos, con uno de sus mejores montajes; es más, me dio la sensación de que casi se había improvisado para la Muestra (algo que por cierto me sucedió con varios grupos). Es verdad que muestran oficio y cierto desparpajo en escena pero no lo es menos que no estamos con la mejor versión de este histórico grupo. El montaje que nos ofreció aquí fue muy poca cosa, casi nada.
Taitantos Fue el siguiente grupo en representar su espectáculo titulado “LA GALERÍA SE LÍA” de nuevo con texto de su director. La puesta en escena resulta curiosa, divertida, con esos cuadros colgando del vació aquí y allá. Eugenio Moreno nos ofrece una comedia policíaca que podría haber sido amena y agradable de seguir. Podría si el texto no hubiera tardado 45 minutos en empezar a contarnos algo, una mínima trama. Podría si hubieran existido unos personajes carismáticos en escena. Podría si hubiera existido una mínima dirección de actores. Desgraciadamente nada de esto sucede. El texto es demasiado tonto incluso para este tipo de comedias y además aburrido, apenas avanza. Los actores en fin, dejémoslo es que están absolutamente todos dejados de la mano de Dios, y así es muy difícil que pudiera llamar la atención de nadie más que de los amigos más allegados. Empezando por su protagonista, Lara Vergara, que evidencia buenas maneras pero que sin un director se encuentra tan perdida como el resto del insulso reparto.Solamente cuando caían en la caricatura o en el chiste más simplón provocaban algunas risas. Muy pobre bagaje para un grupo y director que se precian de tener ya una larga trayectoria.
Más escandaloso fue lo vivido por mí el día siguiente, último de la Muestra de grupos locales. “A CACHITOS CHICOS"fue la propuesta de La Otra Cara para este año. De nuevo un texto de su director, Javier Murcia, aquí bastante más desafortunado que con la irregular pero respetable “La Jaula”. La puesta en escena es sencilla, sin alardes pero sin ninguna inconveniencia y los actores se mueven con soltura y desparpajo. El problema radica, ya no solo en el texto, sino en la concepción del propio espectáculo. Fue, con diferencia la obra que más me costó terminar y si aguante fue, al fin y al cabo, por poder hablar ahora con todo conocimiento de causa. Un espectáculo que sólo puedo calificar como hortera y de mal gusto. Y no es que ahora quiera ir de beata ni que me molesten las palabras malsonantes y las diversas situaciones que aveces incluso parecen una apología de la violencia... no, no se trata de eso. Ese no era el principal problema. Lo grave era que ese fuera el principal ( el único diría yo) argumento de una comedia; una comedia chabacana cuyo mayores logros son chistes del tipo “como te pegue una ostia te dejo el culo entre las orejas” o “Me voy a cambiar el tampax”. Y lo más indignante es que la gente se reía de ellas. Que existe un público que todavía disfruta con la sal gruesa del humor simplón tipo “Chuecatown” o “Perdona bonita pero Lucas me quería a mí”. Resulta que hemos pasado del humor misógino de Pajares y Esteso al humor filo-gay de estas propuestas. Pero en el fondo, poco, muy poco hemos evolucionado.
Por fin llegó la Clausur

A ver si los aficionados de nuestra ciudad toman buena nota y nos ofrecen el próximo año propuestas más frescas, originales o, por lo menos, más trabajadas que lo visto este año. Manos a la obra, pues.